Hay Cobras que rugen con nostalgia. Y hay Cobras que rugen con furia.
Este proyecto nació desde cero, pero con una idea clara: no replicar el pasado, sino reinterpretarlo. Oscuro, moderno, desafiante. Así creamos el Cobra Black Edition, una bestia hecha a mano que combina poder, presencia y actitud. Arrancamos con un chasis de Factory Five, como siempre, la mejor plataforma para construir un deportivo con alma americana. Pero esta vez, en lugar del clásico 427, decidimos ir por un bloque 347 Stroker, armado con componentes de alto rendimiento. ¿El resultado? Una curva de torque brutal, aceleración instantánea, y un rugido profundo que no necesita presentación. Compacto, liviano, poderoso. El equilibrio perfecto entre músculo y respuesta.




La estética lo dice todo. Lo vestimos con un gris oscuro profundo, con una racing stripe negra que lo recorre de punta a punta como una cicatriz de guerra. Todos los detalles están en negro: parrilla, escapes laterales, llantas, badges. Sin cromados. Sin concesiones. Este Cobra no brilla, intimida. Y aunque conserva la esencia clásica en la silueta, tiene una postura más agresiva: más baja, más ancha, más lista para el ataque. Las llantas estilo Halibrand en negro y los neumáticos de perfil grueso cierran una imagen que no pide permiso: ¿Y el interior? Sencillo, funcional, envolvente. Pero con un guiño al alma musical que llevamos dentro.




Este auto también viene equipado con radio, Bluetooth y una entrada plug para guitarra. Sí, como el primero… pero esta vez, con una guitarra edición Black, una Gibson Les Paul totalmente Negra. Un combo que convierte al Cobra en un instrumento de expresión total. Porque manejarlo es como componer un solo: cada cambio de marcha es una nota, cada acelerada una explosión. Rock and roll puro, con olor a goma quemada. El Black Edition no busca imitar. Busca provocar. Es un Cobra moderno, oscuro, feroz — un tributo al espíritu rebelde del Shelby original, pero reimaginado para quienes no tienen miedo de romper las reglas.



